Salvador Dalí, el genio que inspiró Fig Man

«Un verdadero pintor es aquel que puede pintar escenas extraordinarias en medio de un desierto vacío. Un verdadero pintor es quien puede pintar pacientemente una pera en medio de los tumultos de la historia». Salvador Dalí.

Hace unos días os presentamos al creador de nuestro nuevo perfume Fig-Man, y hoy queremos dedicarle unas líneas para homenajear a Salvador Dalí; el artista que inspiró a nuestro perfumista durante el proceso de creación de este perfume de firma, con su maravillosa ilustración «Homme Figuier«.

 

Dalí es sin duda una de las figuras más representativas del movimiento surrealista. Nacido en Figueres en 1904, su padre, también llamado Salvador, fue abogado y notario, ateo anticlerical y federalista catalán, cuyo estricto enfoque disciplinario fue atenuado por su esposa, Felipa. Ella fue la que alentó los esfuerzos artísticos de su hijo.

De niño, Dalí fue llevado a la tumba de su hermano mayor, quien falleció antes de que naciera Salvador, y sus padres le hicieron creer que era la reencarnación de su hermano. Esta idea se reflejaría en algunas de las obras del artista.

Dalí asistió a la escuela de dibujo. En 1916, también descubrió la pintura moderna en un viaje de vacaciones de verano a Cadaqués con la familia de un artista local llamado Ramon Pichot. Al año siguiente, el padre de Dalí organizó una exposición de sus dibujos al carbón en la casa de su familia. A los 14 años realizó su primera exposición pública en el Teatro Municipal de Figueres.

La muerte de su madre, en 1921, también marcó un punto de inflexión en la personalidad de Dali.

Un año después de este trágico éxito, Salvador se mudó a Madrid para estudiar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Durante este período, se hizo muy amigo de Pepín Bello, Luis Buñuel y Federico García Lorca, entre otros. La amistad con Lorca tenía un fuerte elemento de pasión mutua, pero Dalí rechazó los avances sexuales del poeta.

Participó en la Primera Exposición de la Sociedad de Artistas Ibéricos en Madrid en 1925, mientras que en las Galeries Dalmau (Barcelona) presentaba su primera exposición individual. Este fue su período de rechazar la vanguardia y buscar una tradición pictórica, esencialmente italiana. A lo largo de este año académico, decidió no regresar a la Academia de San Fernando y pasar el verano en Cadaqués con Federico García Lorca.

Fue en 1926 cuando Dalí, en compañía de su tía y su hermana, hizo su primer viaje a París, donde conoció a otro artista importante, Pablo Picasso. Fue expulsado definitivamente de la Escuela de Bellas Artes de Madrid por calificar como incompetente al Tribunal que debía examinarlo, por lo que, una vez más, regresó a Figueres y se dedicó intensamente a la pintura. Fue en este período cuando sus obras comenzaron a revelar las primeras influencias claras del surrealismo.

Dos años más tarde, junto con Lluís Montanyà y Sebastià Gasch, publicó el Manifiesto Amarillo (Manifiesto Antiartístico Catalán) que representó un feroz ataque al arte convencional.

Viajó nuevamente a París en 1929 y, a través de Joan Miró, entró en contacto con el grupo de surrealistas encabezados por André Breton. Ese verano, en Cadaqués, Dalí se encuentra con Gala (su nombre real era Elena Ivanovna Diakonova), su futura esposa y mayor musa.

Sus obras evolucionan a lo largo del tiempo influenciadas por diferentes movimientos como el cubismo, el purismo y el futurismo.

En 1939, el Metropolitan Opera House de Nueva York organizó la primera presentación del ballet Bacchanale, con libreto, vestuario y sets de Salvador Dalí y coreografía de Léonide Massine.

Después de algunos viajes a los Estados Unidos, en 1940, con la entrada de las tropas alemanas a Burdeos, la pareja se fue a vivir a los Estados Unidos, donde permanecerían hasta 1948.

En ese período, comenzó el interés de Dalí en el diseño de joyas. Comenzó su relación profesional con el fotógrafo Philippe Halsman, que continuaría hasta la muerte de este último en 1979. Expuso en la Galería Julien Levy de Nueva York. El 8 de octubre, los Ballets Russes de Montecarlo dieron su primera actuación en el Metropolitan Opera House of Labyrinth, con libreto, decorados y vestuario de Dalí, coreografía de Léonide Massine y música de Schubert. La galería MOMA de Nueva York inauguró el 18 de noviembre una exposición antológica dedicada a Dalí y Miró.

Diez años después de su regreso a Europa, el 8 de agosto, Dalí y Gala se casaron en el santuario de Els Àngels en Sant Martí Vell, cerca de Girona.

En 1961 comienza el período de gestación del Teatro-Museo Dalí.

Fue galardonado con la Gran Cruz de Isabel la Católica, la más alta distinción española, en 1964. Se inauguró una gran exposición retrospectiva en Tokio, organizada por Mainichi Newspapers, y luego viajó a varias ciudades japonesas. Éditions de La Table Ronde publicó Journal d’un génie (Diario de un genio). Un año después, la Galería de Arte Moderno de Nueva York inauguró la exposición antológica Salvador.

En 1969, Dalí compró el Castillo de Púbol y lo decoró para Gala. A lo largo de las próximas dos décadas, aumentó el interés del pintor por la ciencia y la holografía, ya que le ofrecieron nuevas perspectivas en su constante búsqueda del dominio de las imágenes tridimensionales. Dalí estudió y utilizó el potencial de los nuevos descubrimientos, en particular los relacionados con la tercera dimensión. Se interesó por todos los procedimientos destinados a ofrecer al espectador una impresión de plasticidad y espacio; con la tercera dimensión aspiraba a acceder a la cuarta, nombrada inmortalidad.

En 1970, el artista celebró una rueda de prensa en el Museo Gustave Moreau de París, en la que anunció la creación del Teatro-Museo Dalí en Figueres. Cuatro años después, el 28 de septiembre, se inauguró finalmente el Teatro-Museo Dalí.

En 1979 fue nombrado miembro asociado extranjero  de la Académie des Beaux-Arts del Institut de France. Una importante retrospectiva de Dalí se inauguró en el Centro Georges-Pompidou en París, así como el «Environnement» que había diseñado especialmente para el centro. Ya en la década de los 80, iba a pintar sus últimas obras, básicamente inspirándose en Miguel Ángel y Rafael, a quienes siempre había admirado.

Una importante exposición antológica, 400 obras de Salvador Dalí de 1914 a 1983, se celebró en Madrid, Barcelona y Figueres. Sus últimas obras pictóricas datan de este período.

Dalí murió en Figueres el 23 de enero de 1989.